Radio América. Hoy, a un año de la muerte del joven universitario Carlos Emilio Collier, su madre continúa pidiendo justicia a las autoridades hondureñas.
“Es un caso claro de homicidio que debe ser condenado”, dijo Tatiana Nuñez, la madre de Collier, asesinado supuestamente por un grupo de amigos cuando departían la madrugada del 11 de octubre de 2017 en las inmediaciones del Anillo Periférico, a la altura de colonia Río Grande.
“Los hondureños debemos aprender que el derecho a la vida se respeta y nadie tuvo porque haberle quitado la vida a mi hijo”, dijo, señalando que las muertes no pueden continuar como una moda en el país.
Nuñez motivó a los hondureños con casos similares a hacer uso de los recursos de justicia.
“Utilicemos lo que tenemos, la Policía, la DPI, la ATIC, Fusina, etc… para que funcionen porque se deben a nosotros, no nosotros a ellos, porque no tenemos motivos para andarles rogando para que nos lleven un caso”, reconvino.
Manifestó que «las declaraciones aberrantes de las personas que han declarado en contra de mi hijo faltándole a su memoria no coinciden con la información real del caso”.
En esa ocasión el grupo de jóvenes (5), de acuerdo con la información, iniciaron una discusión la cual terminó en la muerte de Carlos Emilio Collier Núñez luego de salir en busca de más bebidas embriagantes mientras departían.
Tras cometerse el crimen los implicados habrían envuelto en una sábana a su «amigo» lanzando el cuerpo a un basurero cercano a la colonia Río Grande de Tegucigalpa.
Los imputados en tan mediático caso responden a los nombres de Elías Taufic Chaín Alvarado, (28), Carlos Alfredo Alvarenga Romero, (26), Olga María López Ferrufino, (22) y James Alexander Oconnor Márquez, (24).
