Trasplantes de cerebros
Por Mario E. Fumero
En el Campeonato Mundial de Fútbol de Rusia, vimos la actitud de un pueblo disciplinado, ordenado y aseado que impactó en algunos presentes de Latinoamérica. Se hizo viral un vídeo en donde los japoneses, el día en que ganaron el partido de fútbol en Rusia, al terminar el mismo, en vez de emborracharse y armar escándalos, como hacen los hispanos, ante el asombro de los asistentes, sacaron bolsas plásticas y se dedicaron a recoger toda la basura que habían tirado en el estadio, dejando un precedente ejemplar para otros muchos países.
Recientemente se publicó otro vídeo en las redes sociales en el cual se hacía público el hecho de que los niños en Japón, cuando terminan sus clases en los colegios, asean sus instalaciones antes de irse, pues en dichos centros educativos no tienen conserjes ni aseadoras, porque ellos son los que limpian las aulas y las instalaciones después de clase. En la capital y ciudades de Japón, es raro encontrar basura por las calles, pues es una de las ciudades más limpias de todo el mundo, y los empleados y pueblo, asumen su papel de mantenimiento de las instalaciones, tanto laborales como públicas.
¿Qué diferencia con la realidad de nuestro país? Aquí tenemos que tener aseadoras en las escuelas, y un batallón de personas para limpiar los estadios y unas calles llenas de basura, y nos preguntamos ¿podrán alguna vez los hondureños ser como los japoneses? Esto parece algo imposible en nuestro país, porque por años se ha tratado de hacer conciencia para que mantengamos limpia nuestra ciudad, pero cada vez está más sucia y los problemas sanitarios se convierten en una pandemia.
Sin embargo, me he puesto a pensar que podría haber una solución para este país si lográramos traer cerebros japoneses y trasplantárselos a los hondureños, entonces podríamos convertir nuestro país en un Japón en aseo y limpieza, algo que muchos soñamos, porque vivimos invadidos de suciedad en calles, escuelas y estadios, y por causa de ella, la capital sufre inundaciones cuando llueve, porque los tragantes están saturados de basura.
Sin embargo aunque la ciencia médica ha progresado enormemente, y se puede hacer trasplantes de corazón, hígado, pulmones y riñones, todavía la medicina no ha alcanzado el nivel de poder realizar trasplantes de cerebros, por lo cual, la esperanza de que alguna vez esto ocurra en nuestra nación es una utopía, un sueño imposible de alcanzar, porque para actuar como los japoneses actúan, necesitamos una formación y disciplina que comienza en la casa, y la misma forma parte de la cultura de los pueblos, es por ello que Japón, como Israel, se han superado, pese a las guerras y dificultades, porque el secreto del éxito está en vivir una vida disciplinada, ya que los malos hábitos y las malas costumbres son difíciles de erradicar, a menos que nazcamos de nuevo dentro de una cultura oriental.
