La cinta no sólo rescata tradiciones de toda Latinoamérica, también muestra de manera magistral la pelea de un artista frente a la adversidad en este continente.
Coco, la última cinta de Pixar estrenada en cines, no ha dejado indiferente ni a la crítica ni a la audiencia, que ha sabido premiarla con una recaudación que se quisieran las películas de mayor presupuesto esta temporada.
Ahora, el comentario más recurrente cuando un amigo, una persona cercana o una crítica busca hacerse cargo de las sensaciones producidas por Coco, tiene que ver con la emotividad. Todos lloran.
El final de Coco es demasiadooo, uno está sonriendo y casi que llorando al mismo tiempo, nawebona 🙁
— Lil Potassium. (@Qristiaan) 18 de diciembre de 2017
Me creo una persona fuerte hasta que me sale la canción de Recuérdame de Coco y pienso en la abuelita. Madre mía lo que sigo yo llorando al recordar esa escena. 💔
— Natalia. 🍯 (@nathkdrhl) 18 de diciembre de 2017
¿Por qué es esa emoción la que rescatan por delante de todas las otras que produce el film? En Culto buscamos algunas respuestas a esta pregunta y también, por qué no, una nueva excusa para escribir de la que consideramos una de las mejores películas de la temporada.
Porque retrata a las matriarcas de la sociedad latinoamericana

Con información de: La tercera.com
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