Por Jonathan Roussel
Un presidente para gobernar, debe ganar la mayoría de diputados para no verse obligado a los pactos o a cosas más graves. Sin esa mayoría está sujeto a hacer arreglos siempre bajo la maliciosa visión y manipulación de algunos. O enfrentar situaciones impensables.
Los opositores del gobernante tampoco alcanzaron mayoría en la elección pasada y no pueden hacer nada. Solo hablar y hablar para fabricar dudas y sospechas.
Nuestra débil democracia estuvo en peligro varias veces. Cuando la oposición mocionó presentando sospechosas iniciativas que no pasaron y tuvieron que pactar en otras para lograr su aprobación.
Y todos a entendernos. Si en el evento electoral de noviembre nadie gana y no hay arreglos, no habrá instalación del Congreso, asumiendo el actual ministro de Gobernación.
Hay que decirlo sin miedo y repetirlo para comprenderlo. Si no se gana el Congreso, entran en acción inmediatamente, los fuereños infiltrados apoyando a los revoltosos locales. Como si no tuvieran suficientes problemas en sus comarcas.
Para afirmar verdad, no han destituido al gobernante porque han tropezado con la habilidad presidencial, su reconocida tenacidad y la fidelidad del Partido Nacional.
La diferencia entre el PN con otro contendiente parece ser tan pequeña que otra vez pasaría lo mismo. Pueden votar con independencia o votar en plancha. Ambas modalidades son absolutamente legales. Esta última es una aplicación del teorema de los residuos.
En la votación independiente el resultado es inesperado. El diputado más votado consiguió más votos que nadie. Quitó oportunidades a otros y al fin de cuentas no ayudó.
Otros con graciosa y atractiva publicidad logran cimeras posiciones. Unos chocoyos no pueden sustituir los servicios de toda la vida a la patria.
En la votación por plancha se escogen diez candidatos que sumen la mayor cantidad de votos. Se busca la suma total, se encuentra el residuo y así van saliendo.
En la elección interna el gobernante anunció la necesidad y el CCPN dijo que utilizaría la modalidad. La conformidad de los candidatos depende de la posición que ocupa el número uno de la plancha. Líderes trabajan con los votantes y los instruyen.
A contar pues.
