Obvio

Por Luz Ernestina Mejía P.

¿Será crisis la que atraviesa un sistema político electoral, una en la que los electores acuden “llueva, truene o relampaguee” a depositar su voto? Se digan descontentos con ese sistema que rechazan, al menos en los medios de comunicación, pero al que siguen legitimando y mediante él, eligiendo. ¿Creyendo a quienes acción tras acción se aseguran esa desafección? Las posturas críticas como constantes hacia la práctica político partidaria contrastan con la condición cívica que avala el desenvolvimiento de la función pública. ¿En las urnas y en lo cotidiano, en los que aun en contraria beligerancia les reconoce autoridad? Por más que sectores interesados insistan en la desvalorización de los servidores estatales, o con mayor encono, en la de los políticos. Al margen de los logros reales unos e inventados otros, de este y de otros gobiernos, lo cierto es que no le han cumplido al pueblo. Ni en el esfuerzo ni en la visión ni en la transparencia que deben. Se han aprovechado de sus necesidades profundas y de su ingenuidad porque son lo único que a los excluidos les es propio: miseria y esperanza. Y nada tiene que ver con colores políticos. Simplemente los políticos con poder les han fallado. Siempre ha habido políticos en el poder, sin poder. Pero los con poder, en el poder y fuera de él, han hecho y seguirán haciendo mal las cosas. Son los verdaderos responsables de la supuesta crisis del sistema político electoral que usufructúan en su favor, perennemente. Han sido displicentes. Empoderar a los electores no les sería provechoso. Concientizarlos del valor del voto haría a los ciudadanos a acudir a ejercer el sufragio en forma masiva…en su contra. Obvio, inconveniente. Nación de grandes riquezas naturales y humanas, no ha sido suficiente para ser lo que debe ser: país de oportunidades que acoge a sus hijos, no los corre. Pero puede ser que un día contemos con la dirigencia responsable y visionaria que necesitamos. Y entonces, nunca vuelva a hablarse de crisis