Más de 7 millones

¡Pueblo atropellado, democrático y valiente! Así es, ni más ni menos, la oposición democrática venezolana.

Por Carlos López Contreras

Tras cien días de manifestaciones populares de repudio al régimen de Nicolás Maduro, de sistemática represión física y sicológica sobre los manifestantes pacíficos y sin armas, cuyo fatídicos resultados han sido cien civiles inermes muertos a manos de los grupos paramilitares o milicias del partido de gobierno; tras la censura, expropiación y confiscación de los medios de comunicación durante el gobierno “chavista”, a fin de imponer el silencio de la dictadura, el pueblo oprimido ha demostrado fervor democrático y valor frente a la represión. Pero además, una organización capaz de llamar a las urnas a millones de votantes en Venezuela y a centenares de miles de venezolanos que tuvieron que emprender el éxodo al extranjero ante la intolerancia del régimen.

Una organización logística sorprendente con más de 2,000 puntos de votación, 14,000 mesas y 80,000 voluntarios asistiendo el proceso que dio como resultado preliminar, más de 7 millones 200 mil votantes en contra de la convocatoria a la asamblea nacional constituyente del gobierno, programada para el 30 de julio de 2017. Y todo ello conquistado, sin la burocracia ni el despilfarro del régimen; con una movilización pacífica pero con entusiasmo y alegría. Tiraron el temor al cesto de la basura y lo han recogido los oligarcas de régimen que perdieron el respeto del pueblo. Ya se habla a “sotto voce” de gestiones para obtener asilo en varios países, donde asegurarían su libertad y sus fortunas acumuladas, mientras comienzan a circular rumores de denuncias contra los implicados en la represión ante la Corte Penal Internacional, de la cual Venezuela es parte.

La del pueblo, ha sido una movilización sin precedentes. Mientras el gobierno mostraba los dientes con el monopolio y el uso de las armas, con gases lacrimógenos, con los “colectivos” que ya acumulan cien víctimas

mortales, el pueblo venezolano, a cara descubierta, sin armas, salió a exponerse a que lo masacraran, pero la historia ha demostrado “que el hambre es más afilada que la espada” y capaz de vencer el miedo a la muerte.

El Secretario General de las Naciones Unidas antes del referéndum “advirtió que ninguna imposición podrá solucionar la actual coyuntura y aseveró que hace falta llegar a un acuerdo político, celebrar elecciones y respetar los derechos fundamentales y los poderes constitucionales. Guterres también consideró que la solución debe provenir de los venezolanos y ser apoyada por la Comunidad Internacional.

Por otro lado el Parlamento Europeo en su resolución N 2651 (RSP)
“… Pide al gobierno de Venezuela que respete y garantice el derecho constitucional a la libertad de reunión pacífica…; y pide al gobierno de Venezuela que respete la Constitución y presente un calendario electoral que permita la celebración de procesos electorales libres y transparentes…”.

A riesgo de exponerse a la aplicación de sanciones que ya son objeto de estudio en diferentes organizaciones internacionales, a partir del demoledor resultado del referéndum, el gobierno venezolano tendría que restituirle a la Asamblea Nacional 1o su derecho a elegir a los legítimos magistrados de la Corte Suprema de Justicia; 2o su derecho a ordenar que el Ejército disuelva y desarme a las milicias partidarias y ostente el monopolio de las armas y que, conforme a la Constitución de 1999, asuma solo funciones constitucionales y no al servicio de un partido; 3o que ordene la depuración del Ejército, en particular de la oficialidad vinculada al narcotráfico y a la corrupción; 4o que demande la renuncia y procesamiento por la Fiscalía de Jerarcas del Ejecutivo comprometidos con el narcotráfico internacional y la corrupción.

En fin, que la Asamblea Nacional ejerza todas las competencias y atribuciones que le reconoce la Constitución de 1999 como contrapeso a los abusos del Ejecutivo y el restablecimiento de la paz, la democracia y la libertad en Venezuela.