La Cumbre de las Américas 2018

En Lima, Perú, se acaba de celebrar la VIII Cumbre de las Américas, evento auspiciado por la OEA, y el tema central fue precisamente “La gobernabilidad democrática contra la corrupción”, del que se espera como resultado que los mandatarios impulsen un compromiso político real de luchar contra la corrupción en sus respectivos países. Y es que el entorno no puede ser más retador si consideramos que figuras políticas de varios países de América se encuentran envueltas en escándalos de corrupción y enfrentándose a la justicia.

Existe una amplia opinión de que, con algunas excepciones, los distintos gobiernos de América Latina no han avanzado en su fortalecimiento institucional ni instituido reformas que reduzcan significativamente las oportunidades o los incentivos para la corrupción.

Como consecuencia de los grandes casos que se han conocido, una gran parte de los ciudadanos está cada vez más desilusionada no solo con sus políticos, sino también con la democracia.

Nadie puede tirar al cesto del olvido el famoso caso Lava Jato de Odebrecht, que como un remolino ha permeado a altos funcionarios de varios países. Por consiguiente, es vital para la democracia que los gobernantes adopten posiciones firmes y planes concretos de acción y de colaboración para combatir en forma más eficaz el azote de la corrupción y que no se limiten a comunicados rimbombantes.

Ante esta dura realidad, es conveniente citar algunas de las propuestas que ha presentado Transparencia Internacional, una organización no gubernamental con sede en Alemania y capítulos en una gran cantidad de países, que promueve medidas contra crímenes corporativos y corrupción política en el ámbito internacional.

1. Financiamiento a partidos y campañas: asignar la función de control de todos los recursos públicos y privados en efectivo y especies transferidos a los partidos políticos y campañas, en una institución específica, autónoma e independiente, con una unidad especializada a cargo de la supervisión y control, bancarizar todos los ingresos de los partidos y obligarlos a una rendición de cuentas abierta a toda la ciudadanía.

2. Compras y contrataciones públicas: Fortalecer los órganos de control gubernamental garantizando su autonomía y dotándolos de los recursos materiales, humanos y tecnológicos necesarios para el manejo de las compras y contrataciones públicas; crear un sistema de precalificación que establezca criterios de integridad que las empresas deben cumplir para participar en los proceso de compras y contrataciones; establecer mecanismos para que exista una efectiva rendición de cuentas evitando los conflictos de interés; fortalecer los sistemas de declaración jurada de bienes de los funcionarios involucrados en los proceso de compras y contrataciones públicas; facilitar el acceso a la información de todo el proceso de compras y contrataciones; establecer sanciones administrativas y penales efectivas, proporcionales y disuasivas de todas las conductas que transgredan las reglas y las malas prácticas.

3. Sistemas de justicia: Consolidar la independencia de las instituciones del sistema de justicia; crear procesos transparentes, competitivos y objetivos de selección de todos los funcionarios del sistema de justicia; establecer sanciones contra la injerencia en los procesos de selección de los funcionarios del sistema; fortalecer los sistemas de carrera judicial, fiscal y de defensores públicos; promover la ratificación de los instrumentos internacionales sobre cooperación internacional contra la corrupción.

Siendo pragmáticos, la lucha contra la corrupción es una obligación de todos los ciudadanos, conscientes de los efectos dañinos que causa a la sociedad y a las personas que necesitan de los servicios del Estado.

En Honduras vivimos momentos cruciales, primero porque estamos a las puertas de nombrar al nuevo fiscal general del Estado; segundo porque se necesita urgentemente la designación de un nuevo vocero oficial de la Maccih y tercero, porque no podemos dejar que los casos de corrupción que se han iniciado queden impunes, como ha sucedido en otras ocasiones.

Estamos en lo que se llama el “punto de inflexión”. No dejemos que un pequeño grupo de corruptos se salga con la suya y siga disfrutando de los recursos públicos para su propio beneficio. Luchemos por el cambio.

La Cumbre de las Américas 2018 por: Arturo Alvarado Sánchez