La corrupción parece no solo ser la palabra de moda en Honduras con el caso del latrocinio del IHSS, sino también en el mundo del fútbol, el escándalo de la FIFA era un secreto a voces, todos sabíamos que habían oscuros manejos de fondos pero nadie tenía las pruebas con las que se cuentan hoy para hacer pagar a los culpables de sus abusos.
Para entender de dónde viene el tema de corrupción hay que hacer un poco de memoria hasta que Joseph Blatter toma posesión de la presidencia de FIFA en 1998, hay que entender que era un hombre con un conocimiento pleno de cómo ocultar actos de corrupción al servir como Secretario y hombre de confianza durante muchos anos de Joao Havelange quien fue el mandamás de la Federación Internacional desde 1974 a 1998 y que salió inmiscuido en múltiples escándalos de mal manejo de los recursos del fútbol.
La diferencia de Havelange es que dejó a un servil suyo en la Presidencia en el caso de Blatter que se encargó que Joao jamás fuera investigado.
Fue pasando el tiempo y la tiranía de Blatter se fue consolidando como lo fueron haciendo cada uno de los longevos mandatos que han existido en FIFA.
Si recordamos aquella famosa frase que dice que «El poder absoluto corrompe» la Federación Internacional es el mas grande ejemplo de ello, con presidentes que han logrado mandar durante décadas permitiéndoles manejar las arcas a placer y con el tiempo suficiente para esconder sus abusos desmedidos.
Lo demás que se pueda decir ya lo conocemos todos, ahora el tema es afrontar el futuro del fútbol, debe de aparecer un líder con capacidad de curar las profundas heridas que dejó Blatter al balón, un líder que tenga capacidad de unir a las Confederaciones en la misma ruta y, por Dios, entender que el fútbol es el deporte mas hermoso del mundo por la pasión que genera, que si puede premiar a todos los que forman parte de él pero no de una forma sucia, corrupta, desleal y atroz como fue manejado en los últimos años.
Lo de FIFA y el IHSS es sólo una muestra de lo equivocada que está la humanidad, hoy en día, parece que somos capaces de dañar a quien sea con tal de satisfacer nuestras necesidades vánales, ojalá y estos escándalos hagan recapacitar y hacer entender que como dice aquel famoso adagio «El que mal anda mal acaba» y al final entre cielo y tierra no hay nada oculto.
Kilvett Zabdiel Bertrand
@KilvettZ