Es indudable que los diputados son escogidos entre sus afiliados en cada partido político. Posteriormente son sometidos a votación publica; o sea, son electos por lo votantes, no por quienes dirigen los partidos.
Cuando las autoridades de cada partido exigen o amenazan a los diputados correligionarios a votar como ellos desean, siguiendo sus atavismos políticos y haciendo caso de los intereses de la patria, los electos entran en conflicto, pudiendo hasta ser expulsados de sus paridos. Esto es una especie de fundamentalismo ideológico u obscurantismo parroquial.
En lo personal, alabamos a diputados que mantienen un criterio claro en cuanto a su mandato en pos de la legalidad, la nación y el pueblo que los eligió. Dios los bendiga y les agradecemos du sacrificio por la patria.
Abel García Bonilla.
@AbelGarciaB1
