Radio América-Sudáfrica reconoció este domingo que su país había pagado 10 millones de dólares en 2008, pero aseguró que no se trataba de compra de votos para la obtención del Mundial-2010, como sospecha la justicia estadounidense en el marco del escándalo de corrupción que golpea a la FIFA.
En otra vertiente de la tormenta desencadenada el miércoles, la justicia suiza indicó a la AFP que ha interrogado a varios miembros actuales del comité ejecutivo de la FIFA, pero no a su presidente Joseph Blatter, que «podría serlo en el futuro», en referencia a las condiciones de atribución controvertida de los Mundiales 2018 y 2022 a Rusia y Catar tras una votación del organismo en diciembre de 2010.
Dos procedimientos judiciales distintos fueron diligenciados por las justicias estadounidense y suiza, por presunta corrupción a gran escala en el seno de la FIFA, con la detención de varios dirigentes, inculpaciones y registros en la sede de la Federación.
El acta de acusación de la justicia estadounidense publicado el miércoles acusa al gobierno sudafricano y al comité de candidatura del Mundial-2010 de haber pagado 10 millones de dólares al trinitense Jack Warner, expresidente de la Concacaf, a cambio de tres votos a favor de Sudáfrica.
Los diez millones de dólares, destinados a un fondo de desarrollo de la Concacaf, fueron, según el diario Sunday Independent, deducidos de los 100 millones de dólares pagados a Sudáfrica por la FIFA para la organización del Mundial-2010.
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Carlos Núñez
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