Estadio Nacional de Honduras se encamina a tener grama híbrida

A partir del Mundial Sudáfrica 2010 muchos estadios del mundo han adoptado la grama híbrida para sus terrenos de juego, y todo indica que llegó el momento del Nacional de Honduras.

De acuerdo a lo informado por el gerente de la Comisión Nacional Pro Instalaciones Depotivas (Conapid), Arnold Cruz, están haciendo gestiones para cambiar el cuestionado césped del vetusto Nacional.

Como se calcula la inversión será elevada, la Conapid estudia la posibilidad de financiar la obra con dinero proveniente de tres fuentes: donación internacional, fondos propios y de la Fundefut, la fundación conformada por Olimpia y Motagua para la administración del Estadio Nacional.

La decisión de cambiar la superficie de juego del Estadio Nacional se debe al mal estado de la grama, que nunca ha podido alcanzar un estado óptimo debido al deficiente mantenimiento que se le da.

Todavía no se conocen los plazos para el posible reemplazo de césped, pero se estima que no sería antes de diciembre debido a la realización del torneo Apertura de Honduras.

En el Estadio Nacional teóricamente son locales los equipos Olimpia, Motagua, UPNFM y Real de Minas, aunque estos dos últimos utilizan también canchas alternas debido a la saturación.

¿Qué es la grama híbrida y cómo funciona?

Compuesto por 96% de material natural y un 4% del mismo plástico con que se hacen las canchas sintéticas en el mundo –y muchos tapetes-, esta grama es una revolución para el juego.

Su origen se remonta a mediados de los años 90, cuando en la ciudad británica de Huddersfield necesitaban un campo lo suficientemente fuerte para resistir los partidos de fútbol y rugby a la vez. Fue allí que comenzó a utilizarse lo que se conoce como la «tercera vía» de los céspedes en el mundo.

Su debut global fue en los campos en el Mundial de Sudáfrica 201o. Allí utilizaron la tecnología híbrida por primera vez en la historia del mayor torneo internacional de este deporte.

No se trata de sembrar y cortar. Es un poco más tejer el plástico con la hierba. Como un abrigo. Unas máquinas se encargaron de enterrar 20 millones de fibras plásticas en el campo de juego. El proceso consiste en que las máquinas recorren el campo de juego. Cada dos centímetros avanzan y «entierran» fibras de plástico de 18 centímetros de largo.

Mediante un complejo proceso, las fibras logran adherirse a la hierba que ya estaba sembrada en la cancha.
El resultado es una mayor estabilidad pues el híbrido adquiere las virtudes de la hierba natural y la de la artificial. El césped adquiere una mayor estabilidad y resistencia a los partidos.

Así funciona el césped híbrido