Votar no, exhibiendo el voto, significa poco. Pero la gritería y la casi ignorancia legal y política pretenden convertir en doctrina un show circense.
En otro extremo del molote montado para impedir la elección de nuevos magistrados, se maniobra histéricamente buscando tener sus propios candidatos fuera de plazo por los cuales sí votarían, y solamente por ellos.
Y si no tienen candidatos a magistrados es porque no los propusieron y no permitieron a sus militantes autoproponerse.
Así se resumen las posiciones de Libre y el PAC socios hace ratos en aventuras políticas. Puede ser que en esa alianza existan condiciones no reveladas. Por ejemplo no perseguir judicialmente por corrupción a Quique Flores Lanza. Y complacer todas las ambiciones del señor Nasralla.
Sobre peticiones el presidente del Congreso Nacional insinuó que uno de esos partidos estaba maniobrando para incluir como candidatos a magistrados, a abogados solicitados por un empresario del norte.
Libre, PAC y Pinu no tienen votos suficientes para elegir los nuevos magistrados. Tampoco los tienen el Partido Nacional, Partido Liberal, UD, Democracia Cristiana y la bancada independiente.
Por razones de institucionalidad y gobernabilidad la República sí necesita los nuevos magistrados y no dárselos es un acto antipatriótico que producirá consecuencias imprevisibles y dañinas.
Estos sucesos son considerados por ellos como un evento social histórico y algunos se atreven a bautizarlos como producto del bipartidismo.
Eso del bipartidismo puede ser temporal sin que signifique una virtud que favorezca a los pueblos y con gran facilidad puede cambiar.
Sin embargo, Pinu, Libre y PAC, son hijos pródigos del bipartidismo. De ellos han recibido la vida, honores y oportunidades. Les podríamos llamar prófugos.
Los nacionalistas no han manejado el procedimiento con mucha habilidad. Allí está como diputada la máxima autoridad del Comité Central y algunos que la acompañan en esa directiva política, son representantes y no se ha notado su presencia.
De la bancada nacionalista solo dan la cara con poco éxito Tomás Zambrano y Mario Pérez. Carecen de bastante cacumen político y tienen poca experiencia de suerte que por ratos ha parecido que los adversarios les han robado el mandado.
Las relaciones públicas desaparecieron y han quedado en manos de otros diputados Carlo Villatoro, Renán Inestroza y David Chávez, muy escasos de habilidad.
Gran vacío ha llenado Oswaldo Ramos Soto quien con su elocuencia, conocimientos de Derecho e Historia Política ha frenado la locura y presión de los opositores.
El presidente del Congreso sí ha batallado contra la oposición. Ha impuesto su autoridad para frenar la rebelión melista. Y si no fuera por esto el asunto sería peor.
Al escribir esta columna el jueves 28 a las 11:00 de la mañana no conocemos el resultado final y no nos atrevemos a lamentarlo o celebrarlo. Esa podría ser tarea de Walter Mercado o Marvin Ponce.
Jonathan Roussel
