Una bebé gitana fallecida en diciembre fue enterrada este lunes en un pueblo a las afueras de París, en medio de una gran polémica después de que se le denegara el entierro en el cementerio municipal de la localidad donde viven sus padres.
El pequeño féretro blanco con los restos de Maria Francesca, de dos meses y medio, recibió sepultura en la localidad de Wissous, al sur de París, al término de una ceremonia religiosa en la que participaron unas cien personas.
Este suceso llevó a pronunciarse al primer ministro Manuel Valls, quien dijo el domingo en Twitter que «negarse a dar sepultura a un niño debido a sus orígenes es un insulto a su memoria, un insulto a lo que es Francia».
El alcalde de Champlan manifestó sus condolencias a la familia gitana y dijo que podrían enterrar a la pequeña en el cementerio municipal.
Pero la familia rechazó su oferta y prefirió darle sepultura en Wissous, a pocos kilómetros de allí, cuyo alcalde propuso acoger el entierro por «una cuestión de humanidad», según dijo a la AFP.
La bebé falleció de muerte súbita la noche del 25 de diciembre en el hospital de la localidad vecina de Corbeil-Essonnes.
burs-ric/avl/pc AFP
GRamirez