«Mis niñas», así llama Janeth Alfaro, una viuda de 47 años a su colección de al menos 500 muñecas de diferentes materiales, tamaños y formas. Pero, ¿cómo alcanzó Alfaro esta cantidad de muñecas?
Lo que fue un sueño de niña se convirtió en una realidad, la señora logró adquirir tantas muñecas como lo deseó desde que estaba muy pequeña.
“Desde que yo estaba adolescente siempre me gustó guardar muñecas, sin darme cuenta alcancé tener muchas, iba de muñeca en muñeca y me fui llenando de muñecas” recordó.
Fue después de la irreparable pérdida de su esposo, con una depresión profunda y la soledad que la aquejaba, que doña Janeth Alfaro decidió ocupar el vacío que dejó don Lorenzo de Jesús Castro Amador (su esposo), con «sus niñas».
Según Janth, la soledad de las noches y la falta de su esposo la mantenían en una depresión profunda por lo que buscó entretenerse peinando, arreglado y mimando a cada una de sus muñecas.
Al entrar a su hermosa casa de habitación en Tegucigalpa, con el frío de esta época festiva, se puede sentir el calor que le brindan sus «niñas». En su sala de descanso varias miradas se centran sobre los visitantes, ya que parte de su colección de muñecas se encuentran en ese lugar.

“Mis niñas, me han ayudado a divagar mi mente, concentrarse en ellas y no pensar en recuerdos que me ponían mal”, expresó con ilusión en sus ojos.
Y es que estas muñecas causan un sentimiento especial en doña Janeth por lo que cada vez que adquiere una se siente “como niña”.
“Me traen bastante emoción, cada vez que encuentro una digo la voy a peinar y arreglar me hacen sentir como niña, tal vez porque yo deseé tener en mi infancia un cuarto así, a mi me daban una muñeca y no la ocupaba para jugar la ponía al par de mi cama cuidándola”, explica Alfaro.
Pero, ¿cómo reaccionan sus familiares más cercanos ante la obsesión por sus muñecas?
“Siempre me preguntan por qué yo tengo esta obsesión por mis muñecas y si tengo miedo de dormir con ellas, pero creo que es por esas películas que han salido”, explica doña Janeth.
Por otra parte, Janeth nos contó una de sus más cómicas anécdotas:

“Hace poco murió mi mamá y vino una de mis sobrinas con su familia desde Danlí y les cedí mi cuarto para que descansaran, de repente miro a mi sobrina que viene de regreso y me dice -Tía no voy a dormir en su cuarto es que a mi esposo le da miedo, no sé cómo duerme con tanta muñeca viéndola-”, relató entre risas.
¡Un amor inolvidable!
Don Lorenzo y su amada Janeth mantuvieron una romántica y linda relación de novios durante seis años, después, decidieron unir sus vidas en sagrado matrimonio y tiempo más tarde fruto de ese amor nacieron sus dos hijos Eduar Samuel y Lorenzo.
Los primeros meses de la desaparición de su esposo Janeth recuerda que los pasó llorando en la soledad de su cuarto y es que la relación de ella con su esposo, fue de cuento de hadas.
Cuando le consultamos cómo era la relación con su esposo, ella en una palabra resumió 28 años de puro amor.

“Bella, mi esposo era el mejor esposo del mundo por eso me dolió tanto su partida, él era especial conmigo, yo con él por eso me hace tanta falta”.
Y es que además de la colección de sus muñecas la simpática Janeth tiene fotografías de los momentos especiales que pasó junto a su esposo entre viajes, cenas románticas y días festivos juntos.
«Yo estuve un año que no entraba al cuarto que compartía con mi esposo, porque los primeros meses me imaginaba a mi esposo en cada lugar, por eso hasta pensé en cambiar de domicilio».
Sin duda alguna la pérdida de un ser querido es un dolor indescriptible, por lo que Janeth dejo un consejo para las personas que están pasando por este trago amargo.
«Yo busqué algo que me ayudara a seguir adelante y dedicarme un poquito más a mí. A las personas que pasen por esto piensen en sus hijos y que busquen mantenerse ocupados, algo que les guste, eso les va ayudar a divagarse pero no estar en una esquina llorando porque eso es peor», finalizó la carismática viuda.

Jayzy Janeth Alfaro Velásquez, es un ejemplo de superación que aún con el dolor que carga por la falta de su esposo, supo criar a sus dos hijos logrando que ellos sean egresados universitarios; Además, los ha apoyado en actividades como el «tunning» alcanzando que uno de sus hijos participe y gane diferentes concursos.
Además de la afición por sus muñecas, doña Janeth emprendió un negocio de comida donde sus clientes aclaman el sazón y cariño que ella agrega a todos sus platillos.
México tiene su «Casa de las Flores», España cuenta con su «Casa de Papel» y en Honduras Janeth tiene «La Casa de las Muñecas», como sacadas de un cuento o algún sueño de niña ilusionada, las 500 muñecas son mimadas por su dueña, misma que pretende que su colección crezca más.
