Cuenta la leyenda que John Glenn, el primer astronauta que orbitó la Tierra, se negaba a salir al espacio hasta que Katherine Johnson confirmaba que los cálculos de los ordenadores, que trazaban las órbitas de aterrizaje y reentrada de las naves espaciales, eran correctos. Solo cuando Katherine daba el visto bueno, John Glenn pulsaba el botón de despegue.
Katherine Johnson, que hoy ha cumplido 100 años, pertenecia a un grupo de la NASA llamado las computadoras humanas. Mujeres afroamericanas que realizaban a mano todos los cálculos matemáticos necesarios para obtener las trayectorias de despegue y de reentrada de las naves espaciales en los años 50 y 60 del pasado siglo, cuando los ordenadores aún no eran fiables. Eran unos cálculos terriblemente complejos, largos y tediosos, que realizaban una y otra vez para asegurarse de que eran correctos, pues un mínimo fallo podría significar la muerte de los astronautas.
Olvidadas durante más de medio siglo, su importancia vital en la Carrera Espacial fue sacada a luz con un libro y la película Figuras Ocultas. Este es el trailer:
La propia NASA ha reconocido que Katherine Johnson ha sido la mejor matemática que han tenido nunca. Obsesionada con los números desde niña (contaba absolutamente todo lo que ocurría a su alrededor), entró a la universidad con solo 15 años, y a los 18 ya se había graduado summa cum laude en Matemáticas y Francés.
Se puso a trabajar como profesora, pero al casarse dejó el trabajo para cuidar de sus hijos.
En 1953 la NASA la seleccionó para trabajar en el Área de Controles de Naves Espaciales, en donde calculó a mano la trayectoria de vuelo del primer americano que viajó al espacio, el astronauta Alan Shepard, en 1959.
Aquí la podemos ver, en plena tarea, con la sola ayuda de un lápiz y un papel:


