Mara Salvatrucha: “Fue un error haber aceptado dinero de los partidos políticos”

En esta entrevista concedida a El Faro de El Salvador, la MS-13 mantiene sobre la mesa la oferta de negociar su propia desarticulación, bajo condiciones que ahora delimita con mayor precisión.

Aseguran que no intervinieron ni a favor ni en contra de ningún partido político en las elecciones de marzo pasado, aunque celebran la derrota del FMLN. También dicen que hoy por hoy, ante un escenario de ausencia de diálogo con el gobierno, su guerra con las dos facciones de la pandilla 18 está tan viva como antes de la Tregua.

Esta es la tercera entrevista que El Faro realiza a representantes designados para hablar en nombre de la ranflanacional de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13).

En cada uno de los encuentros sostenidos con esta estructura criminal, las voces a través de las que se expresa han sido diferentes: el primer encuentro ocurrió dentro de una celda del Centro Penal de Ciudad Barrios, en septiembre de 2012, en pleno apogeo de la Tregua, y los voceros fueron las figuras centrales de la ranflahistórica, encabezados por Borromeo Henrique Enríquez –el Diablo de Hollywood–; aquella fue la última vez que los entrevistados accedieron a ser identificados con nombre, apellido y apodo pandillero.

El siguiente encuentro ocurrió a finales de diciembre de 2016, en una populosa urbanización en el departamento de San Salvador, y asistieron dos emeeses. El tercero, la mañana del martes 3 de abril de 2018, también tuvo lugar en uno de los municipios que integran el Área Metropolitana de San Salvador, y esta vez fueron tres los pandilleros designados, dos de ellos treintañeros y el tercero arriba ya de los cuarenta, cada uno proveniente de una clica y de un programa diferentes.

La posibilidad de la entrevista surgió cuando la pandilla quiso desmarcarse de los señalamientos en su contra por el asesinato del sacerdote católico Walter Vásquez, ocurrido el Jueves Santo en el área rural de Lolotique. “Aclaramos que nunca amenazamos al padre Walter; es más, reconocemos el trabajo realizado con jóvenes de su natal pueblo”, reza un comunicado que la MS-13 hizo llegar a un reportero de la Sala Negra. El Faro aprovechó el canal abierto para pedir una entrevista formal, y este es el resultado.

En ninguna de las tres entrevistas se ha repetido la presencia de siquiera un vocero. La estructura ha implementado un sistema de sustitución de liderazgos preprogramado. Cuando un líder muere o es apresado, la cadena de mando se renueva según lo planificado. Aunque la ranfla histórica se mantiene casi intacta –recluida en el sector especial de la cárcel de Zacatecoluca–, su alter ego en la calle, la ranfla en libertad, ha sufrido renovaciones profundas y periódicas en los últimos tres años.

No solo cambian los rostros y los nombres: las Medidas Extraordinarias, que han aislado casi de forma absoluta a los líderes históricos de la pandilla, han permitido que los liderazgos en libertad actúen con mayor independencia. “Quienes estamos viviendo las condiciones somos nosotros afuera, no ellos en las cárceles. Entonces somos nosotros los que vemos qué hay que hacer, y no necesariamente ellos tienen que decir cómo son las cosas”, dice en esta entrevista uno de los voceros.

Con el cambio de representantes se ha transformado –evolucionado quizá– la propia conciencia que la pandilla tiene de sí misma como actor político: desde que en el marco de la Tregua se reunieron con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), pasando por las reuniones secretas en las que el FMLN y Arena buscaron comprar su respaldo electoral, hasta la última elección de alcaldes y diputados, la Mara Salvatrucha ha modificado su discurso, ha cambiado la intensidad de algunas ofertas –y amenazas–, e incluso es capaz de criticar en público sus propias estrategias.

Entre todos, hay un tema cuyo manejo ha sufrido las mutaciones más significativas: el propio desmantelamiento de la pandilla, el fin de la MS-13 en El Salvador. Cuando El Faro abordó este tema en 2012, al interior de la cárcel de Ciudad Barrios, la ranfla se crispó y se sucedieron gritos y gestos amenazantes. Uno de los pandilleros presentes, el Chino –fundador de la pandilla en California– cerró el tema exaltado: “¡Tenías tres años cuando yo comencé a caminar en las pandillas! ¿Y crees que me va a gustar que tú vengas a decirme a mí si nos vamos a deshacer? ¿Que si nosotros vamos a deshacer las pandillas? ¿Sabes qué? Yo creo que ese derecho no lo tienes”.

Cuatro años después, los nuevos voceros abrieron la puerta a esa posibilidad rodeándola de matices: “Esos son procesos que llevan años. En El Salvador a día de hoy estamos lejos de alcanzar esos grandes logros”.

En esta entrevista, la respuesta es rotunda: “Ese ofrecimiento sigue sobre la mesa, claramente”. Pese a las distintas sucesiones en el liderazgo, la MS-13 no ha dejado de pensar en política y los nuevos líderes no desechan las elaboraciones de la cúpula anterior, sino que construyen sobre ellas: cuestionan la forma en que sus predecesores –ranfla histórica incluida– hicieron las cosas, les cuestionan haber permitido que los partidos políticos “compraran” la pandilla, pero sobre todo, aseguran haber entendido que en el juego de la política subrepticia, de los tratos bajo la mesa, de los acuerdos secretos… ellos llevan las de perder.

Por eso ahora ponen tres condiciones muy claras a su oferta de negociar su propio desmantelamiento: uno, que sea un proceso público; dos, que lo monitoree algún árbitro internacional de peso, como Naciones Unidas; y tres, que incluya de entrada una ley de reinserción real para pandilleros que quieren dejar la vida delictiva. La Mara Salvatrucha, dicen, no volverá a negociar en secreto con ningún político. Dicen.

No obstante, parece lejano el día en el que un político –al menos uno que quiera ganar alguna elección– retome el ofrecimiento de esta organización declarada “terrorista” por la Sala de lo Constitucional en agosto de 2015. La pandilla asegura que debido a la ausencia de una causa común, se han roto los puentes con sus enemigos del Barrio 18 y la guerra se ha reanudado con la misma intensidad mortífera que tenía antes de la Tregua.

Ustedes aseguran que hoy por hoy la MS-13 no tiene afinidades partidarias.
Exactamente.

En abril de 2016, las tres pandillas suscribieron un comunicado en el que amenazaron al FMLN y a Gana con impedir hacer campaña proselitista.
La campaña recién pasada se ha realizado en todos los lugares, y si se dieron riata ha sido entre los partidos. Cuando mancharon una casa de Gana y cuando agarraron un bus de FMLN a pedradas, los medios lo tildaron como ataques de pandillas, pero no. En la campaña se dijo “los bichos apoyaron a Arena” o “los bichosapoyaron a Gana” o “los bichos…”, pero eso siempre lo dice el partido perdedor, ¿me entendés? Y en estas elecciones hay un claro perdedor.

El FMLN.
El Frente, sí. Hasta hicieron circular un audio falso en el que unas voces que dicen ser del programa FLS [la sigla de la Fulton Locos, una de las clicas más importantes de la MS-13] pedían votar por Arena. Si la MS-13 hubiera pedido el voto por Arena, si nosotros en verdad hubiéramos hecho esas gestiones, el gane de Arena sería mucho mayor, porque Arena ha ganado, sí, pero con menos votos que en elecciones anteriores. Y al Frente ni su voto duro le respondió.

Pero el comunicado tenía amenazas de boicot explícitas al FMLN.
Quedaron sin validez. Si hubiéramos cumplido lo que se dijo en aquel comunicado, no habríamos dejado que la gente votara libremente. ¿Cuál ha sido nuestro error? Hacer las cosas como fantasmas y quedarnos callados. Dos días antes de elecciones, la cifra de homicidios bajó, y no hubo mayores sucesos el día de las elecciones, ¿va? Pero, como siempre, el gobierno y las fuerzas de seguridad convierten nuestra buena voluntad en su bandera, y salen a decir que si no hubo homicidios fue porque sus planes funcionaron. En nuestras comunidades entraron buses y microbuses de todos los partidos para acarrear gente, en la tarde sobre todo.

Aseguran que no intercedieron, que no presionaron, pero ¿como pandilla decidieron apoyar con el voto a algún partido político?
Si nosotros hubiésemos apoyado a Arena, ¿con cuánto hubiese ganado? Solo imagínese cuánta familia depende de cada miembro de nosotros: la mujer, algunos ya tenemos hijos mayores, los tíos, los sobrinos… ¿Cómo hubiese ganado el partido Arena si en verdad hubiéramos apoyado eso?

Como estructura, otras veces se han jactado del peso de su palabra, y ahora dicen que dejaron sin validez aquella amenaza de boicot.
Simple y sencillamente porque sabíamos que el pueblo, sin presión nuestra, ya no les cree. Nosotros medimos el territorio, ¿me entendés? El pueblo iba a castigar al FMLN y los castigó, sin que la pandilla hiciera nada. Hasta su voto duro les falló.

Fuente: El Faro.

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