¿Moral? ¿Comportamiento sexual en la mujer? ¿Relaciones sexuales? La idea inicia en educar a las mujeres sobre estos temas y dejar que tomen decisiones sobre su vida sexual de manera libre y voluntaria, sin ser marcadas por el yugo de la sociedad, dejando de lado que otros decidan sobre su cuerpo. Esto es lo que Merly Eguigure, del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”, quiere dar a conocer.
Para Merly, la liberación sexual femenina no existe en Honduras. Ella cree que la mujer catracha vive bajo dogmas de la iglesia que la oprimen, bajo legislaturas que rigen su comportamiento o una sociedad que encadena este tipo de comportamiento. Y lo ideal debería ser que cada mujer disfrute su sexualidad de manera libre y abierta, que pueda explorar y descubrir lo que quiera hacer con su cuerpo, de una forma responsable.
“Lamento que las mujeres mayores, como mi madre, mi abuela, mi bisabuela, tuvieran que vivir sometidas bajo este yugo, al igual que muchas mujeres hoy en día, que viven bajo los dogmas de la iglesia que no las dejan ser libres y mucho menos felices”, dijo Merly al respecto.
Machismo y liberación
Uno de los elementos que impiden que la mujer disfrute su sexualidad es el machismo, señala Merly, agregando un ejemplo de cómo un hombre es ensalzado o lo catalogan como potente por poder conquistar tantas mujeres; contrario a lo que opinan de una mujer que quiere ejercer una vida sexual libre, sin tener una pareja permanente. Esa mujer no es admirada como lo es el hombre, sino censurada, por lo tanto es muy obvio que son patrones machistas que la sociedad enseña y que la mujer reproduce muy bien.
Muchos cambios en las conductas sexuales de este periodo se han aceptado con el paso de los años, haciéndola ver como una parte integral de la condición humana y también social, cuestionando el papel de la mujer.
Según Eguigure los hombres pueden ayudar a eliminar esta estigmatización, apoyando en lugar de señalar, preguntando cuál es la forma en que pueden ayudar, sin criticas negativas; acompañar a la mujer a compartir ese descubrimiento de su cuerpo y placer y no juzgarla por llegar a eso.
“Apoyarnos, mirarnos, compartirnos y no juzgarnos, ni censurarnos”
Sin duda alguna, Merly Eguigure tiene razón cuando dice que se le debe informar a la mujer y sacarla de esa ignorancia, “quitarle esas telarañas que la sociedad ha impuesto en su cerebro”. Cuando se le brinda la información adecuada y la educación necesaria a una mujer sobre su comportamiento sexual, se le está dando la oportunidad de sentirse libre de decidir y sentir que están en su derecho y no deben de sentirse avergonzadas por ello.
Cuando se habla de educar a la mujer sobre su conducta sexual, se refiere también al uso que le pueden dar a los métodos anticonceptivos, mostrándoles que, la práctica de la sexualidad y la reproducción son cosas distintas.

“Cuando nos empoderamos en conocimiento somos capaces de hacer lo que nuestra conciencia nos indique.” – Merly Eguigure
La libertad de la mujer se debe dar en todos los planos, ya sea sexual, religioso o familiar, encaminando a jóvenes y adultas a ser libres de definir qué hacer con su vida personal y no en función de lo que la iglesia, familia o sociedad quiera de ellas.
“Se trata de que las jóvenes y las mujeres decidan libremente. No es querer que hagan cualquier desorden sino que decidan cómo quieren vivir su sexualidad de manera libre, sin que nadie les imponga o que se sientan obligadas a ser heterosexuales o monógamas solo porque la sociedad se los impone”, concluyó Eguigure.
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