El último hit reggaetonero que está siendo difundido tanto por las apps como por los medios, redes sociales y demás se titula «Mayores».
Se trata de un single de la artista Becky G que canta a dúo con el rapero Bad Bunny que viene respaldado por la polémica.
Mientras ella canta: «a mí me gustan más grandes, que no me quepa en la boca» él corea: «conmigo no hacen falta los juguetes, yo todavía nuevo de paquete, pero si te gusta abusar con otro vete».
Pocas horas han hecho falta para que tengamos esta melodía hasta en la sopa.
Hace unos días, programas como «Operación Triunfo o Viva la vida» invitaron a la artista a interpretar su famosa canción pero obligándola a modificar parte del estribillo, lo que generó cientos de protestas entre los jóvenes que se sabían al dedillo la letra.
¿El resultado? Una mayor repercusión en redes y más visibilidad para estos programas y para el dichoso tema.
No nos la dan con queso: lo de estos medios no son gestos comprometidos sino pura estrategia. Si hubiesen tenido la más mínima intención de proteger a los jóvenes no habrían contratado a esta cantante ni financiado la cultura de la violación.
Lo que realmente preocupa a los internautas «pensantes» es el hecho que este éxito musical es la «emoción» con la que pequeñas de 8 años en adelante cantan: «A mi me gustan los más grandes, que no me quepan en boca».
En redes sociales circula un vídeo de una fiesta en una escuela (en algún lugar del mundo) en la que se puede observar niñas cantando esa canción con una emoción, a una sola voz.
Lo que ha generado una guerra de comentarios en redes sociales como:
El vídeo ya cuenta con 3,1 millones de reproducciones y 50.140 veces compartido, como chiste, o como manera de hacer conciencia ya se ha hecho viral en redes sociales.
Con Información de: Facebook.
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