Defendamos la UNAH

Por: Gaspar Vallecillo Molina

Pueblo que no se educa cava su propia tumba. Nuestra UNAH es violentada a entorpecer todo progreso y fomenta la irracionalidad de someterla a políticas desfasadas.

La educación es un bien universal, noble e indispensable para el desarrollo social en un proceso integral con cultura y conocimiento como patrimonio de valores morales, cívicos y costumbres identificadoras del pueblo. Sin educación se pierden valores humanos, morales, derechos, deberes, libertad, conocimientos y racionalidad.

Defendámosla para obtener profesionales capacitados para producir y competir. No el subproducto que desgraciadamente obtenemos.

La UNAH, 1847, con una población estudiantil desbordante, sufre embates por su multiplicidad socioeconómica y cultural, donde los menos agraciados con el don de la inteligencia no aprecian la oportunidad de estudiar a bajo costo y menos les importa una formación que les permita superarse en un mundo por demás complicado donde solo tienen oportunidad los bien calificados.

Incultura sin facultades intelectuales asociadas a la civilización y al progreso, con prácticas aberrantes en su contra y contra todos.

Nuestra única universidad estatal es polifacética y antítesis de cultura por unos pocos que hacen ruido en contra de sus avances, orden y disciplina, acostumbrados al estancamiento, pandemonio e insurrección. Ahora, siendo rectora Julieta Castellanos los antisociales arremeten contra ella y sus decisiones y no aceptan las mejoras que garantizan capacitación para su formación y futuro desempeño.

Escucho y veo a los vándalos con el rostro cubierto tirar piedras, quebrar vidrios y mobiliario que nos cuesta a todos los contribuyentes, a sus padres para decirlo mejor, quemando lo que se ponga en frente, bloqueando edificios y calles hasta fuera de los predios universitarios.

Estos delincuentes no pueden ser estudiantes universitarios, su calaña es prototipo del bandolerismo político que los azuza y quiere destruir la universidad para hacerla “popular” no exigente y con índices inaceptables sin sobresalir, como aquel 33% del prófugo del estudio que llegó a Presidente de la República e insiste en desestabilizar al país.

Irrespetuosos y petulantes envalentonados por el amparador de sus actos contra los derechos humanos de la mayoría universitaria que desea superarse. La UNAH está sola y la rectora más.

Todos critican, nadie ayuda. El Legislativo, reducto de ineducados, no intervendrá por ahora. Como siempre, hasta que sea irremediable

¿Qué pasa con los familiares que soportan que sus hijos no reciban el saber?, ¿y la escuela primaria y secundaria que fue la madre que educó y formó a los niños y jóvenes por qué enmudece? El gobierno atiende otras artes deformantes mientras perdemos las educacionales formantes de nuestro futuro.

El Estado desfigura la educación y capacitación generando antivalores: abuso, discriminación, abandono, incertidumbre, malestar, ignorancia e indiferencia.

Olvida dignificarla y atenderla generando desequilibrio y desigualdad en esa generación desde ahora devaluada que incrementará el ignorantismo y la improductividad.

El tiempo apremia para devolverle el valor a la educación. Nadie lo hará por nosotros. El problema de la UNAH no es de Julieta Castellanos, es de Honduras y la vamos a perder si no la defendemos.