Por: Ramón Custodio
Me aparto del camino para hacer una pausa, que me permita poder atender dos asuntos personales de vital importancia: concluir mis memorias y concluir una tarea como asesor privado. Valga la aclaración, para que nadie especule.
Lo digo con la franqueza del Ramón Cantaliso del gran Rómulo Gallegos, que lo hizo cantar así para que todos lo entendieran bien.
Dejo constancia del respeto impecable de este medio a todo lo que he escrito, porque todo ha sido publicado íntegramente sin la menor referencia al principio de responsabilidad, asumido tácitamente en plenitud por las partes concernidas, de modo que nadie ha reclamado por la verdad bien dicha en mi columna semanal; de modo que pueda tener las puertas abiertas cuando pueda volver a publicarla.
En cuanto al Estado de la cosa pública, solo queda lamentar que los que dicen gobernar solo hacen más de lo mismo para cosificar la institucionalidad de la República democrática, de modo que ya no hay funcionarios sino delincuentes traidores a la Patria, que todavía andan infraganti porque nadie los ha capturado para someterlos a juicio por la usurpación del poder soberano. Lo innovador, para someterlos a juicio por la usurpación del poder soberano. Lo innovador, según ellos, es que son jóvenes, de modo que solo es cuestión de tiempo y de circunstancias, para que más temprano que tarde vean su final.
Como el actual proceso electoral es nulo de principio a fin, ahora son delincuentes también los que siguen la comparsa y bailan al mismo son que les tocan los dueños del jolgorio.
Según los delincuentes del oficialismo ya todo está hecho y consumado, así que todo es cuestión de tiempo porque el jefe de la mafia, como buen “Cipote Malcriado”, se las sabe todas.
El único recurso interno que no se ha agotado todavía, que nosotros sepamos, es el de la declaratoria de nulidad del proceso, que solo vendría a confirmar la falta de la institucionalidad propia del Estado de derecho.
De modo que repetir lo ya dicho demostrando lo que es obvio, por todos los ciudadanos que me han acompañado en la defensa de la constitucionalidad y del Estado de derecho, sería volver temático algo tan serio.
El foro ha sido abierto y público, de lo cual queda constancia histórica.
Queda así demostrado quienes defendemos la Constitución de la República y la democracia participativa; el poder soberano del pueblo del cual emanan todos los poderes del Estado, por ahora usurpado por los traidores a la Patria; abogamos por la reconciliación nacional, por tanto, rechazamos la reelección de cualquiera que haya ejercido la titularidad del Poder Ejecutivo.
Y, por otro lado, están los enemigos jurados de la Constitución de la República, capaces de abjurar su juramentación para hacerla respetar y hacer cumplir las demás leyes de la República.
En fin, los constitucionalistas, frente a los renegados y traidores a la patria, en flagrante delincuencia para ser detenidos y juzgados. Dos escenarios posibles para que los actores hagan lo que tienen que hacer, sin gastar más pólvora en zopilotes y zanates.
Este es un asunto de ciudadanos dignos, de personas íntegras y confiables por su condición humana, con hombros que hagan lucir las armas del civismo que aplaquen las pasiones de los usurpadores, que son al cabo de cuentas los verdaderos violentos.
Cuando todos los “cipotes malcriados” reciban la chancleteada que merecen y algo más, si fuere necesario, será la hora de las verdades y faltarán hoyos para tantos cusucos, pero también sobrarán las varitas lisas encebadas que al serles introducidas por abajo de la cola, les harán encoger todas las escamas, del gusto.
