GRITOS DE SILENCIO: ES SENCILLO

Es sencillo, fácil decirlo…difícil de ejecutarlo, sobretodo en nuestra sociedad dotada de los genes sociales de desconfianza y negativismo: Necesitamos mejorar la vida de los hondureños.

Fácil, mejorando la productividad en todos los estratos: educación, producción agrícola e industrial, administración de los poderes del estado, desenmarañando los procesos gelatinosos gubernamentales que anulan la iniciativa privada y e impiden el progreso económico.

Europa Occidental salió de la pobreza permitiendo la iniciativa privada, respetando la propiedad de cada quien, más la aplicación de sistemas legales estables. La iniciativa privada es inherente a la genialidad de los humanos, independientemente del entorno en que habiten. Esos tres componentes son críticos para generar desarrollo. A eso debemos apoyar para dar rienda suelta a la economía y para abrirnos al crecimiento.

Gracias a esos componentes críticos, factores del desarrollo económico y social, encontramos lo siguiente: “El nivel de ingreso per cápita en el año 1 d. C era de 576 dólares, en el año 1000 era de 427 dólares, en el año 1500, 771 dólares. Esto significa que, en una de las regiones actualmente más ricas del mundo casi toda la población vivió por milenios con menos de dos dólares diarios. Tras la revolución industrial, esta cifra pasaría a multiplicarse por un factor de 30 para llegar a 20,000 dólares en 2003”, según nos lo explican A. Káiser y G. Álvarez en su estudio sobre populismo. Para el 2015 el Ingreso per cápita subió a 25,500 dólares según el Banco Central Europeo.

En Honduras, además de la desconfianza y el negativismo, el sector productivo del país se ha dejado imponer por los gobiernos un modelo tributario que nos ha remontado a la edad media, en donde los súbditos mantenían al Rey y su corte, solo que ahora el Rey ha sido sustituido por el Estado, empotrado en una telaraña de leyes. En este orden de cosas, es extremadamente difícil establecer un negocio sin tener, directa o indirectamente, apadrinamiento del gobierno.

Consideramos que una visión proactiva y practica podría reversar este modelo ilógico, permitiendo la iniciativa y propiedad privada, simplificando la maraña legal requerida para hacer negocios y concentrándose en apoyar todos los estratos productivos del país. De no ser así, seguiremos haciendo lo mismo, quejándonos de lo mismo, viendo crecer el endeudamiento del país para hacer inversión pública que tiene un efecto inmediato a corto plazo sobre el consumo interno, sufriendo más devaluación de la moneda, pero no mejorando la productividad per se de la economía.

Ignoro el origen filosófico de nuestra tesis; Lo evidente es que mientras no se reverse este ilógico modelo político-económico nuestro, seguiremos dando GRITOS DE SIENCIO.

Tegucigalpa, 3 de mayo de 2017