El martes 31 de mayo de 2016, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, invocó la Carta Democrática Interamericana para que sea aplicada a Venezuela.
En su informe, Almagro solicita al presidente del Consejo Permanente, el embajador argentino, Juan José Arcuri, que convoque a una sesión “urgente” del Consejo entre el 10 y el 20 de junio.
Argentina intentó frenar al Secretario General, quien con su acción busca denunciar la situación en Venezuela, a pesar que todo indica que no cuenta con el apoyo mayoritario de los países miembros.
El miércoles 1 de junio, convocada por Argentina, la OEA aprobó una declaración que insta a Venezuela a promover el diálogo nacional para facilitar el encuentro entre el Gobierno y la oposición, algo que no ocurrirá.
Paraguay, el único país que ha apoyado abiertamente la iniciativa de Almagro, lamentó que no incluya “la importancia de exhortar a todos los sectores en Venezuela a considerar el recurso de referéndum revocatorio como punto de partida para la resolución de la crisis”.
Los países que no están de acuerdo con el deseo de Almagro de activar la Carta, no pueden negar que su solicitud ha permitido que el continente se haya visto obligado a pronunciarse sobre la situación en Venezuela.
Almagro ha declarado: “No es posible la neutralidad moral cuando hay presos políticos y la democracia no está funcionando”. Maduro, quien vive en la ignominia, le ha vociferado “meterse su carta democrática por donde le quepa”.
Del 13 al 15 de junio se celebrará en República Dominicana la Asamblea General de la OEA, que reunirá a todos los cancilleres del continente, el tema de la crisis venezolana no podrá evitarse, aunque no sea incluida en el temario oficial.
Luis Almagro tiene la visión clara que: “Sin democracia es imposible combatir la corrupción, imposible lograr condiciones de desarrollo, generar derechos o eliminar las discriminaciones que aún existen en el continente”.
En Nicaragua, Daniel Ortega se quiere reelegir por tercera ocasión consecutiva, gracias a una sentencia de la sala constitucional. Un manejo inconstitucional similar al que Juan Orlando Hernández pretende en Honduras.
La Carta Democrática se firmó el 11 de septiembre de 2001 en Lima, Perú. Y se invocó en las crisis de Venezuela en 2002, y de Honduras en 2009. Honduras ha sido el único país en donde se ha aplicado llegando hasta la suspensión, por no haberse invocado a tiempo.
El secretario general, Luis Almagro, espera que “los países van a estar del lado correcto de la historia”. El voto de Honduras debe ser a favor de la aplicación de la Carta, así va a estar del lado correcto.
*Máster en Relaciones Internacionales y en Estudios Asiáticos
Graco Pérez
