Nada es para siempre

Jonathan Roussel

La Constitución vigente tiene 34 años de vida. Fue hecha por 35 diputados liberales, 33 nacionalistas y 3 del Pinu. Desde el primer día se unieron pinuistas y liberales contra los nacionalistas. Bajo sus reglas  se han elegido nueve gobernantes para periodos de 4 años y un interino por 7 meses.

Cuando fue emitida se nos dijo que era las más moderna del mundo  y sus alrededores – la exageración de siempre – y que garantizaba paz política permanente y la alternabilidad de ciudadanos en el poder mas no la de entidades políticas.

Pero ocurrió lo contrario y desde  antes de su vigencia empezaron los líos y conspiraciones. Que estaba bien el periodo de cuatros años pero era malo, malísimo, que  se impidiera reformar esa prohibición y se le pusieran “blindajes», que no se pudieran quitar nunca. Y que aunque ese texto se “quemara» en plaza pública, quedaba vigente por siempre y ni una Asamblea Constituyente podía modificarlos. Esos atrevidos serían llamados traidores a la patria.

Y vinieron los intentos. Y fracasaron. Unos por ser impopulares. Otros por no tener el apoyo de sus partidos. Y algunos por carecer de ideas mínimas sobre como se pueden reformar  leyes extrañas y absurdas y por desconocer el origen de las cosas.

La constituyente que aprobó estos decretos estaba marcada por temores personales de los líderes de 1981. Por ejemplo el líder liberal temía que los nacionalistas llevaran  un candidato militar que hubiera ejercido la presidencia. Por ejemplo   Policarpo Paz o Melgar Castro, quienes promovidos por el PN y apoyados por las FFAA prácticamente eran imbatibles. Los liberales no tenían a nadie con esas características.

En el otro bando los nacionalistas sabían que tenían perdidas las elecciones de noviembre de 1981 y aceptaron inmediatamente la prohibición. Así impedían que el próximo triunfador pudiera repetir dentro de cuatro años.

El líder liberal pensaba que la prohibición no lo alcanzaría pues las elecciones serían antes de la entrada en vigencia del nuevo texto y él no tenía impedimento. Cuando llegó el momento, su partido no le aceptó el argumento.

En cierta ocasión el publicista y estratega del PINU me contó que ellos creían que Andonie Fernandes también podía ganar las elecciones. Cuando se dieron cuenta de esa posibilidad ya era muy tarde.

Los tales Artículos Pétreos nos han dejado líos tremendos. Pérdidas de tiempo. Conspiraciones. Mala imagen y hasta una sustitución presidencial (golpe), le llaman. Toneladas de palabras y algunos malísimos Presidentes han sido el fruto. También ha impedido que buenos presidentes sean reelectos. Es más lo que hemos perdido que lo que hemos logrado.

Y viene ahora un nuevo intento que parece seguro que logrará las reformas. Un líder, JOH, que tiene el apoyo completo y decidido de su partido. Suficiente capacidad legal y personal para enfrentar la oposición y ante un futuro incierto con los candidatos de otros partidos eso sería lo mejor. Y según encuestas por ese camino andan los votantes.