La verdad, la verdad, queremos la verdad! De todas las partes. Exigimos la verdad y no solo al gobierno. A todos los que buscan el adecentamiento de la Policía y por tanto de la credibilidad y la eficacia del estado en la protección de los ciudadanos y de sus bienes. No nos mientan.
Debe ser difícil conservar el raciocinio, si se ha sufrido injusticia, cuando se vive indignado por la impotencia impuesta por quienes han hecho daño. O al menos, a quienes se les atribuye haberlo hecho. Pero no nos mientan. No hay causa por más noble que sea, por la que valga la pena, una mentira.
No sería parecerse en algo a lo que se repudia y se condena? Esta muy fresca aun, la decepción general, provocada por sobresalientes académicos y académicas que en su afán por defender lo indefendible de la administración Zelayista, no vacilaron en mentir reiteradamente, con similares argumentos a los de parciales de pocas luces y menos letras.
Y así, que se puede construir? Que lograron? Sacarse “clavos”? Desprestigiar compatriotas ilógicamente? Es que olvidan que la vida todo lo cobra? Ojala que quienes han captado la admiración, el respeto y el afecto de la ciudadanía por su lucha heroica en denunciar las violaciones a los derechos humanos cometidas por miembros vergonzosos de la institución policial, no distorsionen, menos falseen la realidad.
Que la infamia soportada, sea su tea no la sombra que en vez de alumbrar el camino hacia el logro del objetivo patriótico, produzca una nueva frustración y mayor pérdida de confianza en los pocos en quienes aun creemos. Arrojar cieno no es positivo, siempre es negativo: a quien le cae, sin duda, pero también a quien lo lanza, si al final resulta ser una farsa. Ni grandes ni pequeñas mentiras para apalancar una gesta que está a punto de empezar a dar resultados. Es probable que se cometan errores humanos y se castigue a inocentes, pero que no sea intencional. Esperamos la verdad, solo la verdad.
Luz Ernestina Mejía P.
