El 16 de marzo de 2016, el primer ministro de la República Popular China, Li Keqiang, envió un mensaje de tranquilidad durante una conferencia de prensa después que la Asamblea Nacional Popular aprobó el plan quinquenal 2016-2020, que contiene una drástica reconversión industrial.
Los sectores del carbón y el acero que emplean a cerca de 8 millones de personas, serán directamente afectados. El gobierno calcula que la reducción de la producción significará la pérdida de 1.8 millones de puestos de trabajo en esos sectores, cifra que podría ser mayor. En 2015, la Oficina Nacional de Estadísticas, estableció la tasa de desempleo en 4.05%.
En el pasado estos sectores eran determinantes para la economía china, irónicamente ya no forman parte de su nuevo modelo de crecimiento, y se han convertido en un reto por su poco valor añadido, el alto consumo de energía y elevados niveles de contaminación. A lo anterior se suma la caída de la demanda y los precios.
China quiere cambiar su modelo sustentado en las exportaciones y la producción industrial con poco valor añadido, a un modelo basado en el consumo interno, el sector servicios y la producción de bienes con alto valor añadido. La industria del acero en China, produce más del doble que la suma de la producción de Japón, India, Estados Unidos y Rusia.
A comienzos de febrero, el gobierno chino anunció que recortará la capacidad de producción de acero hasta los 130 millones de toneladas anuales, en el transcurso de los próximos 5 años, lo cual representa el 12.5% del total actual. En cuanto al carbón, principal combustible en China, se ha propuesto reducir su producción en 500 millones de toneladas.
El gobierno espera que el sector servicio se convierta en el motor de la economía en los próximos años, y que pueda absorber fuerza laboral. Sus estimaciones las basa en que el año pasado se crearon 13 millones de puestos de trabajo urbano, principalmente en el sector servicios, 3 millones más que la meta fijada por las autoridades.
Muchas de las industrias de carbón y acero se encuentran en las regiones norte y nor oriental del país. El temor de las autoridades centrales y de las administraciones locales es que el despido masivo de trabajadores conduzca a protestas que puedan poner en peligro la precaria y controlada estabilidad social.
En 2013, el primer ministro chino, Li Keqiang, declaró que se requería un crecimiento de 7.2% para garantizar que el desempleo se mantenga bajo en las ciudades, pero la economía china se está desacelerando (6.9% en 2015). Por lo anterior, en los próximos 5 años, China estará en la transición al nuevo modelo, que incluye la reconversión industrial.
*Máster en Relaciones Internacionales y en Estudios Asiáticos
*Graco Pérez
