DOS

Aunque digan que nada ha de sorprendernos, en el Congreso Nacional, logran más que asombrarnos, asustarnos. Tanto costo personal, familiar y material para lograr una diputación, para alcanzar apoyo del electorado al que deben respeto como su mandante que es y por quien asumieron compromisos en la defensa de sus derechos. Es al pueblo en los partidos a que pertenecen y a los de los demás, a quienes se deben. Que es en su minuta doctrinaria, los partidos que la tienen, pero en general en los más elevados ideales, en los que deben enmarcar la lucha, porque es lucha por Honduras lo que se les demanda.

No se entiende que se llegue a una posición cimera en la toma de decisiones nacionales, para ir a acomodarse, cuando todo lo contrario, lo que se requiere es que de frente, se incomoden para transformar esta realidad injusta. Honduras solo está cambiando en las pautas publicitarias.

Olvidan el padecer de las mayorías en la comodidad de sus curules. Y prefieren ser menospreciados en la indecencia a que son sometidos por los neo caudillos que mantienen postrados a sus partidos, noveles o antiguos. Y postrada a nuestra Honduras. Que ganan? Y sus familias? Los índices de desarrollo humano no miden la dignidad de una Nación ni propician el establecimiento de metas para el fortalecimiento de la cultura y de la legalidad. Por intangibles, ignorados? Quizás. Pero son indispensables. Para crecer y vivir en paz. Podrían nuestras diputadas y diputados, solo por los dos anos que les restan, al menos, tratar de velar por los intereses de Honduras? Hasta ahora, han sido cada vez más decepcionantes.

Al grado de que aun de las escasas excepciones, se sospecha. El idealismo, que debe ser fuerza en el comportamiento político, simplemente no existe. Lo pragmático es lo único que les parece astuto. Y a mediano plazo, el pragmatismo lanzado, da vueltas, regresa y destroza. Dichosos, aun tienen dos años para rectificar.

Luz Ernestina Mejía P.