Los compradores son engañados por trucos, como anuncios de ‘promociones’ que no lo son; especificaciones en letra pequeña y la falta del precio regular del producto en descuento
Quizá le ha pasado que un local anuncia un producto en descuento, pero, al llegar a comprarlo, se decepciona porque no sale más barato.
Situaciones como esta suceden cuando los establecimientos recurren a la publicidad engañosa para vender su mercadería.
En el 2013, se presentaron 59 denuncias por publicidad engañosa, mientras que en lo que va del 2014, se han registrado 125.
Ejemplos diarios
Cuando una persona ve el anuncio de una promoción o quiere adquirir un producto, debe fijarse muy bien en los anuncios, para evitar caer en la trampa.
Entre las manifestaciones más comunes de publicidad engañosa se puede mencionar cuando los comercios dicen que tienen productos con descuentos de entre 10 y 70%, pero en realidad, solo uno de los productos tiene el 70%, lo que reduce la posibilidad de que las personas puedan adquirir varios artículos con buenas rebajas.
Otro ejemplo se da cuando en los anuncios de algunas promociones no se detalla el beneficio que va a obtener el usuario, pues no se indica el precio anterior del producto ni el porcentaje de descuento.
El poner las especificaciones en letra pequeña es otra muestra de publicidad engañosa muy común.
Por ejemplo, esto se da cuando una tienda anuncia que toda la mercadería tiene 50% de descuento, pero en letra menuda aparece ‘menos la mercadería de tales departamentos’.
También se suma a la lista el uso de la frase ‘aplican restricciones’. Cuando esta se utiliza, se debe especificar cuáles son las limitaciones, pues, de lo contrario, el comprador puede querer una cosa y recibir algo diferente.
Otro problema es cuando se le dice a los consumidores que los artículos en promoción, descuento u oferta no tienen garantía o respaldo. Esto es falso, pues todos los productos poseen una garantía mínima de ley de 30 días hábiles.
En materia de publicidad engañosa, todavía falta camino por recorrer, pues hay poca información que alerte directamente a los usuarios, ya que la mayoría de los esfuerzos gubernamentales están enfocados, por ejemplo, a las agencias de publicidad y a las organizaciones de consumidores.
Asimismo, agrega que muchas personas participan en blogs de consumo y que otras comparten,en páginas de Facebook y en otras redes sociales, las malas experiencias que han tenido en determinados puntos de venta, lo que evita que a otros clientes les suceda lo mismo.
-sm
Fuente: nacion.com