¡2016, hínchanos de amor y honor ! Nada más.

Amor y honor deberíamos profesar para lograr nuestra felicidad personal ya que la colectiva, en este lastimero país, depende de quienes gobiernan.

El inicio de año es propicio revisar reflexiones con aplicación nacional. Veamos algunas. “Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento” Nelson Mandela.

Estamos obligados a hablar los que creemos en nuestra democracia para callar a los que la traicionan. ”Quien habla en mi nombre es un impostor”. Nuestro futuro está en los aciertos y decisiones de hombres capaces y no en desaciertos e improvisaciones de políticos que nos dan más tristezas que alegrías en esta Honduras nuestra. Si hiciéramos lo mejor que sabemos, podemos y debemos, no tendríamos lo que no merecemos.

Valoremos nuestra competencia pero más la trascendencia de la incompetencia, porque ser espectador del destino sin protagonismo es la mejor prueba que no se está preparado. Una vez basta para darnos a conocer. El que flaquea cae, el que cae vuelve a caer. Cuando no se respeta la verdad todo es motivo de duda, no demos lugar a la mentira compañera inseparable de los que sucumben en la rutina de la inconstancia.

Hay tanto que hacer y tan poco tiempo, que un minuto perdido duele porque comenzamos tarde. Si la palabra es una facultad para no emitir un rebuzno, no aceptemos que se nos ignore cuando más necesitamos ser tomados en cuenta. Mi pueblo solo es rico en tristezas y desesperanzas, lleno de insalubridad, ignorancia, pobreza, incomunicación, corrupción e impunidad. “Las únicas dudas que caben en esta materia son las de aquellos que al verse al espejo no se entienden a sí mismos, o que hipócritamente bajo el velo de la impunidad quieren detener el camino de combate contra la corrupción y la impunidad” Comunicado de la Cancillería. Enero 2016.

¿A quién engañan los que le mienten al pueblo?. Estamos enfermos de poder y no poder, de tener y no tener, de comer y hambrear, de corrupción, impunidad e injusticia. Sufrimos de un realismo mágico impregnado de absurdos. ¡Somos diferentes!.

No queremos a Honduras. Los corruptos gozan de libertad incondicionada en lugar estar presos y recuperar lo robado. Los hipócritas funcionarios siendo pícaros están protegidos. Colusión. Quien no grita su descontento es copartícipe inmutable del hundimiento de esta patria que nos pertenece a todos por igual. Por esa inequidad insultante es urgente unir nuestras voces para que hable el pueblo que calla. No olvidemos a los que pronto se desentienden del mal y nunca hacen el bien. Con los corruptos no se negocia aunque tengan precio, hay que tenerles desprecio.

Nos urge una patria organizada, respetuosa y respetada, retomemos su historia escribiéndola a pulso y buena letra porque cuando no se tiene un ayer se vive el hoy desconociendo el mañana. «¿Y porque Honduras ha de caminar con tanta lentitud, teniendo todos los elementos para marchar a la par de los primeros estados?. Dionisio de Herrera, 1826. Creo todo sin creer en nadie, pero sigo arando aunque en mis surcos no coseche ecos. Hinchémonos de amor y honor. Nada más.
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Dr. Gaspar Vallecillo Molina